Leonardo the Terrible Monster

Design of the Picture Book

Leonardo the Terrible Monster by Mo WillemsHere’s something.

By Mo Willems. Published 2005, by Hyperion Books for Children. (Which I believe is now Disney-Hyperion.)

An old favorite, a forgotten gem. I was plotting a read-aloud for fourth graders, hunting for a picture book about meanness and bragging and being friends with someone different than you. In true Mo Willems style, this thing jumped right off the shelf when I ran my fingers across the spines. True story.

So I ignored my achy-creaky knees, and hovered over this on the floor of the library. It was one of the last purchases I made for the library before I left Virginia for California, but I haven’t given it two shakes of a nod since.

Not surprisingly, it’s brilliant.

It’s sheer size is in direct opposition to how terrible of a monster Leonardo is. I mean, he’s so big that he can’t even be contained to…

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It’s all coming back to me now…

Because love comes slow and it goes so fast.

Doll With a Frown

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Summer time round here seems to be getting a bit hazy, and a little bit slow. Photography adventures are cut short by the sun setting too quickly. And so its time to settle back into my desk with my paintbrush! This year has changed me, broken me down, built me up and taught me so much that if I didnt have all of this I wouldnt know where to begin. I’m so thankful to be able to say that now, more than ever I know where I’m heading.

I’m so lucky to have all of you here to share this with, and I appreciate all of your lovely comments! Here’s a few pics from recent Grace & the Heart photoshoots, with a bit of a Doll with a Frown twist.

Grace xxx

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Corto animado: Semilla del recuerdo. Vídeo y mi propia descripción.

10 de abril del 2013. Para mi abuelo el mejor ser humano que conozco, que aunque nunca entre a esta página se la haré leer.

Como un rayo de luz por la mañana se asoma la flor dibujada. La dulce pequeña termina de trazar los últimos colores en la delgada hoja donde plasma en la flor un poco de su amor. Cuidadosamente y con un curiosidad indescriptible, ingresa a la habitación de su abuelo, una persona notablemente mayor y enferma, rápidamente corre a su lado, emocionada por el reconocimiento de su reciente obra de arte.
Esa suave y delicada mano pasó como tantas veces por su rostro, como una caricia divina. Esas que solo las daba él. Algo andaba mal, en los últimos días la tos del anciano estaba siendo muy frecuente: eran días de baja temperatura y mucho viento fuerte. Mientras la preocupación de ella se incrementaba, él le entregaba una pequeña planta con una flor todavía en capullo. Silenciosamente, le señaló fuera de la ventana al imponente árbol que se yacía grande en la parte más alta de la colina. Dándole a entender el lugar donde tenía que realizar una sola acción: plantar.
Apresurada y concentrada, la hermosa pequeña ocupó todo el resto de su día en plantar la flor de su abuelo. Hubiese demorado más tiempo si no eran los ladridos del perro desesperado, en efecto, los que retumbaron en sus oídos. Desconcertada y angustiada corrió de regreso, encontrándose con lo que tanto sospechaba: su abuelo había fallecido. Un frío helado le recorrió el cuerpo y la inmovilizó por completo.
Al pie del árbol, lloraba sin consuelo. Pensaba, renegaba y se arrepentía de haber pasado el último día de la vida de su abuelo ocupada con una planta que ni siquiera había abierto el capullo. La rabia se apodero de su frágil cuerpo y tuvo deseos de arrancarla de raíz, dándole un pequeño pero firme golpe se echó a correr.
No tenía fuerzas, sin embargo sus piernas la dirigieron a toda velocidad al centro de lo desconocido. El bosque era un laberinto: una gran cantidad de árboles inmensos y diferentes caminos. Anocheció, mas asustada que nunca y sin más energía para buscar la salida, se dejó caer. Sin esperanzas y sin compañía, deseo la muerte.
Se escuchó un fuerte viento y se le ilumino la mirada. Se levantó: una iluminación potente le cegó la mirada. Al frente se elevaba una especie de luz verde, la cual ella confió ciegamente y siguió hasta el camino de regreso a casa.
La misteriosa luz se dirigió hacia el árbol. Cuando la pequeña se acercó para cogerla, esta se esfumo tan rápido como apareció, causando la tristeza de ella. De pronto, sintió esa caricia divina que le recorría el rostro y entonces, lo supo: era su abuelo. Había regresado para despedirse de esta encantadora niña y mientras la daba su último beso en la mejía se desvaneció como luz, le recorrió el cuerpo juguetonamente para luego ingresar al capullo.
La dulce pequeña puso su fino dedo encima de esta flor, la cual se abrió automáticamente por completo, mostrándole todo tipo de magia maravillosa y colorida sobre la tierra a sus pies. Un pedacito de luz cayó sobre su mano y ella se llenó de felicidad, una felicidad de otro mundo. Abrió su mano y descubrió una semilla. La semilla de su felicidad, la de ambos, una compañía. Entonces, comprendió: su abuelo nunca la iba a dejar, estaba ahí junto a ella. Siempre.

(LouSaldivar)

Bien, si no pue…

Bien, si no puedes conseguir lo que amas, aprendes a amar lo que tienes, si no puedes ser lo que quieres, aprendes a ser las cosas que no eres. Si no puedes conseguir lo que necesitas, aprendes a necesitar las cosas que hacen que dejes de soñar.

Comenzando de un inicio ineficaz.

Muchas veces intenté escribir aquí, todo se quedo en pequeñas notas, pedazos de papel que se han ido perdiendo o se han distorsionado hasta no tener ningún sentido. Luego de tantos meses de abandono no tengo ni la más mínima idea de como comenzar de nuevo, fallidas veces intenté sentarme con un idea sobre la cual desarrollar o compartir, las diferentes distracciones me han consumido el tiempo, pero intentaré hacer algo por aquí, para mí.